sábado, 7 de mayo de 2016

MI RESPONSABILIDAD… CON MI CUERPO


En esta dimensión en la que estamos, tenemos cuatro partes diferentes y complementarias, que representan nuestra unidad. Estas partes son: la física, la emocional, la mente (o parte racional) y la energética/espiritual. Cada una de estas dimensiones, forma parte del ser que somos y sabemos que tenemos la responsabilidad de cuidarlas para un mayor bienestar y salud integral.

Nuestra parte física, es decir, nuestro cuerpo, es el que sostiene nuestra experiencia en este espacio/tiempo, lo que llamamos vida. Cuando el cuerpo no está bien, aparece un malestar, síntoma o enfermedad. Los últimos avances en la nueva medicina nos indican que antes de que aparezca una enfermedad, se ha vivido (o más bien, sufrido) una experiencia traumática o una situación estresante continuada y que nuestro cuerpo lo somatiza a través de una patología. La enfermedad viene con un mensaje de atención para que revisemos cómo está nuestra vida.

Somos responsables de cuidar nuestro hermoso cuerpecito, que es el que nos acompañará el resto de nuestros días, aquí, en esta dimensión.

¿Qué podemos hacer con nuestro cuerpo? Aquí algunas ideas (que seguro que ya sabes):

-Proporcionarle buenos alimentos. Una buena nutrición, con ingredientes saludables como verduras, frutas, legumbres, cereales, frutos secos, etc. lo más ecológicos posibles. Evitando azúcares y harinas refinadas, alimentos procesados, alcohol, grasas y otras comidas que sabemos que no son sanas.

-Comer de forma consciente. Dándonos el tiempo que necesitamos para una rica nutrición, al menos 20 ó 25 minutos (en la comida y cena). Masticando mucho. El proceso de digestión empieza en la boca, masticando y salivando bien los alimentos. Notamos la sensación de saciedad a los 20 minutos, por eso es importante darnos tiempo y no comer en exceso. Es mejor realizar cinco comidas y evitar estar demasiadas horas sin ingerir alimentos. Cena ligera y dejar tiempo antes de acostarse. Aprovechar los cinco sentidos para disfrutar de esos alimentos. No ver la tele mientras comemos (muchas veces la hora de la comida coincide con las noticias que no suelen ser muy agradables). Puedes poner música tranquila de fondo, si lo deseas y disfruta de lo que comes, consciente de que te ayudará a tu salud.

-Hacer ejercicio físico. Caminar al menos 30 minutos al día o realizar algún tipo de ejercicio físico, te ayudará a mantener mejor tu cuerpo y a generar hormonas que te regalarán más bienestar.


-Duerme bien y las horas que necesites. Dormir unas 7 u 8 horas favorece tu salud. Procura no ver ningún programa televisivo agresivo o violento, antes de acostarte. Respeta tu ritmo y acuéstate con un libro o con pensamientos de agradecimiento por las cosas buenas que han sucedido durante el día. Si lo deseas, puedes tomar una infusión relajante como pasiflora, lavanda, melisa o marialuisa.

-Date un tiempo para ti, un tiempo donde te puedas conectar contigo mismo/a, un tiempo de silencio, de vaciar de pensamientos estresantes o preocupantes y realizar algún tipo de cuidado, por ejemplo yoga, meditación, mindfulness o lo que te haga sentir bien contigo.

Cuídate para vivir en salud y obtener más bienestar. Si tú estás bien, tu entorno también estará mejor.
  
¡Que seas muy feliz! Gracias.
Maria Iglesias
Coaching, PNL y Psicosomática Clínica
Tel. (34) 606 32.08.54

Sesiones presenciales y por skype

viernes, 6 de mayo de 2016

TRANSGENERACIONAL: ¿QUÉ HEREDAMOS DE NUESTRA FAMILIA? por MARIA IGLESIAS

MI RESPONSABILIDAD… SENTANDO LAS BASES DE MI SER


Responsabilidad es la habilidad de responder ante las diferentes situaciones que la vida nos presenta. La forma en la que respondemos ante las dificultades de la vida nos abre todo un mundo de posibilidades.

Si me tomo las situaciones de forma pesimista, negativa, todo se me hace una montaña y mi energía se va agotando poco a poco, hasta llegar a un límite peligroso donde puedo llegar a una apatía o depresión. Puedo dar la culpa de lo que me pasa a los otros (a la pareja, a mis padres o a la familia, mi jefe, el gobierno, la crisis, etc.). En ese momento no me puedo responsabilizar, porque no puedo ver que soy yo la que ha creado las circunstancias que me traen el momento presente que vivo.

En este punto se encuentra mucha gente actualmente. Personas que sienten que la sociedad es injusta, que el mundo es malo. Viven en una queja constante, culpando a todos, incluso a Dios de lo que le sucede.

Es cierto que en la escuela no nos enseñaron cómo manejar nuestras emociones (al menos en mi cole no lo hicieron). Nuestros padres hicieron lo que pudieron y tampoco sabían cómo gestionar las emociones. Así que, como adultos somos nosotros los que (si queremos) vamos a des-aprender lo que no es útil en nuestra vida y re-aprender lo que nos va a ayudar a ser más feliz. El propósito de la vida es ser feliz. Recuérdalo. ¡Basta de ser víctima! Y empieza (o continua) siendo protagonista de tu vida.

¿Con qué llenas tu mente? ¿con las noticias desastrosas de lo que ocurre en el mundo o en tu país? ¿de miedo? ¿de rabia? ¿de quejas constantes de tu entorno inmediato, de lo caro que está todo, de que así no se puede vivir…?  

Lo que crees, lo creas. Así es. Tanto para unas cosas como para otras. Por ejemplo, si crees que te vas a caer y vas con miedo por la calle por ese temor, tienes muchos números de que te caigas. Y al contrario, también ocurre. Cuando empiezas a llenarte de pensamientos positivos, emociones agradables, agradecimiento, alegría, empiezas a descubrir una vida con otro sentido. Y atraes más de lo que estás poniendo tu atención.

Aquí está tu responsabilidad y la mía, y la de todos/as. De nada sirve dar el poder a lo externo, dando la culpa de lo que nos ocurre. Nuestra responsabilidad es la de tomar las riendas de nuestra vida y la decisión de ser protagonistas. No dando el poder a lo externo. Nosotros decidimos qué actitud le ponemos a la vida.

Deseo terminar expresando cuál es mi responsabilidad: “mi responsabilidad es la de comprometerme conmigo para el resto de mi vida. Y deseo una existencia feliz, con bienestar para mí y mi entorno (el mundo). A partir de aquí, ¿qué voy a hacer hoy para ser más feliz y crear un mundo con mayor bienestar?

¿Tu responsabilidad cuál es? Y ¿qué vas a hacer hoy para conseguirlo?

¡Que seas muy feliz! Gracias.
Maria Iglesias
Coaching, PNL y Psicosomática Clínica
Tel. (34) 606 32.08.54

Sesiones presenciales y por skype

jueves, 5 de mayo de 2016

MI RESPONSABILIDAD... CONMIGO MISMA/O


Vivimos en el mundo que nos hemos creado entre todos/as. Conflictos, retos, problemas, dificultades, enfermedades, hambre, miedo, guerras internas y externas, pobreza, etc. También, cómo no, magníficos momentos en contacto con la naturaleza, con las personas, viviendo buenas experiencias. Todos/as somos, en parte, responsables de ello, de lo bueno y de lo malo, de lo útil y de lo no tan útil.

Hoy te invito a una reflexión: … ¿Y si intentamos recordar para qué hemos venido aquí?

Una de las teorías que avanzan con más fuerza en los últimos tiempos, es la de que somos seres espirituales, que hemos venido a esta dimensión a vivir una experiencia humana. Tal vez, si esto es así, estamos aquí, en esta densidad, para aprender y disfrutar de la experiencia de vivir. Las antiguas creencias que nos hacían creer que habíamos venido aquí para sufrir, no son válidas, cuando nos damos cuenta de dónde procedían: del poder eclesiástico y/o de poderes económicos o gubernamentales que así tenían a las masas controladas... Hemos aprendido durante mucho tiempo a tener miedo, a callar, a no rebelarnos, en definitiva, a sufrir.

Hoy disponemos de más recursos, de más información, de nuevas ideas, mejores técnicas de crecimiento personal y espiritual, que nos apoyan en nuestro desarrollo. La vida es cambio y el/la que decide no cambiar, se estanca. Se estanca en el trabajo y en lo económico, se estanca en la pareja, se estanca en la vida. Recuerda, has venido a disfrutar de la experiencia humana.

Llega un momento en la vida que hay que comprometerse. ¡Sí, compromiso! Esa palabreja que muchos no soportan, que no la quieren en su vida. Y ¿qué es el compromiso? Un compromiso viene a ser una promesa, una declaración de principios, una obligación que se ha contraído o una palabra dada. Antes había compromisos que eran para siempre… el matrimonio, el trabajo, la familia, los amigos. Ahora, los matrimonios se separan; el trabajo es cambiante; a veces te alejas de la familia y de los amigos, cuando la relación te hace daño. En este momento tan cambiante, tú decides si quieres seguir con tu insatisfacción o deseas cambiar tu vida y vivirla con más bienestar.

Si la vida que estás teniendo no es la que deseas, sólo queda una opción, cambiarla. Ya sabes que si sigues haciendo lo mismo, tendrás los resultados que ya conoces. El primer paso es el compromiso contigo mismo/a. Comprométete contigo a ser feliz, a disfrutar de esta experiencia humana. Recuérdate a menudo que lo más importante en tu vida eres tú. Ya sabes que estarás contigo el resto de tus días. Así que cuanto antes empieces comprometiéndote contigo, antes podrás cambiar tu vida y tus experiencias.

Sé amable contigo, durante todo este proceso. No te machaques, ni te culpes por lo que has hecho o dejado de hacer. Sólo existe el presente, el ahora para decidir vivir una mejor vida. En tu mochila, que está llena de creencias, experiencias, educación, entorno, relaciones, familia,  emociones, cualidades, habilidades, etc. está todo lo que necesitas para el cambio. Quédate con lo útil. Define quién eres y ¡adelante!

¡Que seas muy feliz! Gracias.
Maria Iglesias
Coaching, PNL y Psicosomática Clínica
Tel. (34) 606 32.08.54

Sesiones presenciales y por skype

martes, 5 de abril de 2016

RIQUEZA, ABUNDANCIA Y PROSPERIDAD, SEGÚN EL FENG SHUI





El Feng Shui, es una filosofía, además del arte de armonizar nuestro entorno para mejorar nuestra vida. Por eso hoy, te invito a reflexionar sobre los conceptos de riqueza, abundancia y prosperidad. ¿Qué representa para ti la abundancia? Prosperidad y riqueza, muchas veces lo relacionamos con el dinero. Sin embargo, la sensación de abundancia, va mucho más allá de lo estrictamente material. El concepto de abundancia, es algo interno, es la sensación que tenemos delante de la vida, la emoción que hace que nos sintamos felices con lo que tenemos, en lugar de desear más dinero, más objetos, más poder.

Tal vez, primero deberíamos valorar más lo que tenemos y preguntarnos para qué deseamos tener más. Si observamos la naturaleza, nos daremos cuenta que es abundante. Cuándo respiras, ¿te preguntas si tendrás suficiente aire para la inhalación siguiente? Supongo que la mayoría de respuestas serán “no, no pienso en ello, simplemente respiro”. La naturaleza es abundancia, en estado puro, sin limitaciones. Somos las personas quienes nos centramos en acumular posesiones para conseguir poder o seguridad, sin darnos cuenta, que nosotros, por Ser, ya somos abundantes. Esta forma de poder o de seguridad (ficticia) de poseer, de tener, la motiva normalmente el miedo (miedo a la escasez, a no tener, a que nos falte…). Te propongo que te conectes con el amor y empieces a sentir lo afortunado/a que eres al estar aquí y ahora, con lo que eres, con lo que tienes, con lo que compartes (con tu familia, amigos y otras personas). ¡Comprométete contigo a ser feliz, hoy!

En mi artículo anterior: Feng Shui y el Mapa Bagua (en este mismo blog), comentaba una de las maneras de trabajar en tu casa, combinando el plano de la casa con el mapa Bagua, como guía para conseguir cambios en tu vida.

Hoy vamos a poner atención a nuestra área de Riqueza y Prosperidad en la casa. Es la que está al fondo de la casa, a mano izquierda (tomando como referencia la puerta de la entrada a la vivienda). Será muy útil disponer de una fotocopia del plano de la casa y hacer las nueve divisiones.

En Feng Shui, podemos trabajar con las formas, colores o simbolismos. Los símbolos adquieren mucha importancia (cuadros, figuras, dibujos, detalles).

Para conseguir más prosperidad en tu vida, puedes poner en la zona de riqueza de tu casa algunas de las ideas que te propongo a continuación:
  • Dinero (monedas, billetes, caja fuerte, hucha, colecciones de monedas –aunque no sean de curso legal)
  • Velas rojas o granates
  • Objetos valiosos (ya sea por su valor económico o personal)
  • Pirámides
  • Cuadro/s en tonalidades rojizas, como una puesta de sol
  • Algún símbolo personal que represente para ti la abundancia
  • Bola de cristal tallado, colgada del techo
  • Algún móvil colgante o campanas tubulares
  • Fuentes o cascadas para que fluya la prosperidad en tu vida
  • Fotografía de lo que deseas (casa, coche, moto, ordenador, etc.)
  • Plantas (con hojas redondas, como la planta del dinero)

Para mejorar la fortuna en tu vida, piensa en positivo, es importante conectarse con la abundancia de la vida. El hecho de tomar conciencia de lo que deseamos, nos puede ayudar a poner ahí nuestra energía, ilusión y motivación para conseguirlo. Y no te olvides de dar las gracias. El agradecimiento de lo que tienes, te abre las puertas a seguir recibiendo.

Te deseo mucha prosperidad y abundancia.

¡Que seas muy feliz!
Maria Iglesias
Coach, consultora Feng Shui
watsapp (34) 606 32.08.54

sábado, 26 de marzo de 2016

¿POR QUÉ DIGO "SÍ", CUANDO QUIERO DECIR "NO"?



¿Alguna vez te has encontrado en una situación en la que aceptaste hacer una cosa que en realidad no querías? A todos nos ha pasado, alguna vez o no...Te invitan a una cena, que no te apetece ir porque vas muy cansado/a, pero dices “sí, claro, vendré”. Tu tía te regala un jersey con dibujitos horribles por navidad y al preguntarte si te gusta, le dices: “sí, me gusta”.
Hay varias razones por las que nos cuesta decir “no”. Por supuesto, dependerá de la situación y de la persona. Habrá situaciones en las que es bastante difícil dar la respuesta “no”, como cuando tu jefe/a te pide que te quedes a una reunión muy importante después de tu horario de trabajo. En cambio, existen otras situaciones en las que decir “no” suele ser más fácil.
Algunos de los motivos más comunes que nos dificulta decir “no” son:
- Para evitar un conflicto. Si sabemos que negarnos puede generar una situación conflictiva, generalmente tendemos a ceder. Sobre todo si esta situación es significativa, como en el ejemplo del jefe y la reunión.
- Para no hacer sentir mal al otro/a, que se traduce, a veces, en un sentimiento de culpabilidad. Muchas veces, sin darnos cuenta, creemos que el otro se sentirá mal si nos negamos. No podemos saber cómo va a sentirse la otra persona, sin embargo, nos dejamos guiar por lo que nos imaginamos.
- Para ser aceptados/as. Aquí damos más importancia a imaginarnos qué pensarán los otros de nosotros/as. Tememos sentirnos rechazados/as.
- Por pensar que no tengo derecho a negarme. Suele estar relacionado a una baja autoestima, donde damos por hecho que las necesidades del otro son más importantes que las propias y cuando nos piden alguna cosa, inmediatamente los atendemos.
En todos estos casos, aparece una emoción: el miedo. Miedo al conflicto, miedo al rechazo, etc. Son diferentes maneras de decir al mundo que el otro es más importante que yo. Y si seguimos repitiendo este patrón, más pronto o más tarde, hay unas consecuencias, ya sea a nivel emocional (baja autoestima) o alguna patología física, ya que nos estamos desvalorizando.
La dificultad para decir “no” es una conducta humana adaptativa y viene influenciada por la educación recibida, el entorno familiar, las propias experiencias, las creencias, etc. Como en todas las circunstancias, se puede ir fluyendo con los acontecimientos que la vida nos presenta. Sin embargo, existen los extremos, es ahí donde es aconsejable hacer un cambio.
Si una persona siempre dice “no”, puede ser que vaya a tener problemas sociales, en sus relaciones. Se suele tachar de una persona muy egocéntrica, incluso egoísta, quien siempre se dice “no”. Estas personas, que a primera vista pueden parecer muy seguras de sí mismas, suelen tener poca capacidad para empatizar con las necesidades de los otros. La energía que transmite una persona que constantemente se niega a hacer cosas, a participar, a ceder, etc., suele ser muy densa.
En el otro extremo, aquellas personas que no saben decir “no”, viven su vida resolviendo las necesidades de unos y otros, anulándose a sí mismas y a sus propias necesidades y deseos.
Decir “no” puede costar cuando implica ir en contra de las expectativas o deseos de otros, es decir, cuando nos piden alguna cosa o esperan una cosa de nosotros, ya sea una reacción determinada, una opinión, una conducta o cuando el otro manifiesta su deseo y depende de nosotros satisfacerlo.
El conflicto surge cuando se encuentran dos necesidades opuestas. Si alguien nos pide hacer una cosa que sí deseamos hacer, no hay conflicto. Son dos necesidades que van hacia la misma dirección. Pero si nos piden hacer una cosa que no deseamos hacer, es cuando entramos en conflicto. Hemos de decidir a qué necesidad le daremos la prioridad, si a la nuestra, o a la suya.
El problema de no saber decir “no” es que después hemos de afrontar las consecuencias. Nos obligamos a vivir situaciones que no deseamos. Incluso llegamos a crearnos un argumento, para auto-convencernos que es lo que nosotros queremos, cuando en el fondo, no es así. Por eso, es importante reconocer cuál es nuestra necesidad o deseo, y decidir si esto es una prioridad para nosotros en este momento, o si estamos dispuestos/as a ceder a los deseos del otro. No es lo mismo ceder porque me siento obligado/a a hacerlo, que ceder porque yo lo decido así. De igual manera, podemos aprender a decir “no” si esto significa poner atención a nuestras propias necesidades y atenderlas, de hecho, es señal de una saludable autoestima. A veces, hemos escuchado que decir “no”, para satisfacer nuestras necesidades es egoísmo y, en realidad no lo es, si sabemos cuando queremos ceder y cuando no.
Es importante, para aprender a decir que “no”, saber reconocer cuál es tu necesidad, deseo o interés. Una vez que lo identificas, sólo tú podrás decidir si en este momento tu necesidad es una prioridad para ti, o no lo es. Nadie puede decidir esto por ti.
Ideas para aprender a decir “no”:
1. Pregúntate si lo que te están pidiendo es una cosa que tú realmente deseas hacer. Piénsalo detenidamente, no te dejes llevar por el impulso de decir “sí”. Observa si lo que tú realmente deseas es hacerlo o no, independientemente de los deseos o expectativas del otro.
2. Tómate tu tiempo antes de responder. No des una respuesta en ese momento, puedes decir algo como: “deja que me lo piense y te digo alguna cosa”, o “he de comprobar si no tengo otros compromisos, y te lo confirmo mañana”. Esto te puede ayudar a observarte con calma si lo que te están pidiendo es algo que quieres realizar o no.
3. Pregúntate si tienes el tiempo para hacerlo. Muchas veces no es que no quieras complacer al otro, simplemente no dispones del tiempo. Evalúa tus prioridades y si decides que puedes dedicar algo de tu tiempo al otro sin afectar tus proyectos, adelante. En caso contrario, es mejor decir “no”.
4. Puedes buscar un punto medio. Cuando te das cuenta que no quieres realizar exactamente lo que te piden, sin embargo, estás dispuesto a buscar un acuerdo, donde las dos partes cedan un poco. Entonces, dices “no”, y propones una alternativa. Puedes decir algo como: “mira, hoy no puedo ayudarte con esto, mañana sí que podría tener una hora para hacerlo”.
5. Si vas a decir “no”, sé honesto y amable. Tal vez lo mejor sea decirle al otro que no puedes porque tienes otros temas pendientes, sin tener que entrar en detalles, y decirlo de una manera amable y con seguridad. Es importante que al decir “no”, no entres en la emoción de la culpabilidad, ni te sientas mal de decirlo. Puedes practicar. No todo se consigue enseguida. Se trata que puedas decir “no” con la seguridad que es tu decisión y que tienes todo el derecho de negarte. Recuerda que es señal de una saludable autoestima. Es mejor decir “no” con una sonrisa, que con cara de culpa, no crees?
Es importante que sepas qué es lo mejor para ti, qué va con tus planes y proyectos y qué no. Así es como podrás ser tú quien decida cuando decir “sí” y cuando decir tranquilamente “no”, responsablemente.
Si te cuesta, empieza a entrenarte con pequeñas cosas, como por ejemplo, cuando alguien se te “cuela” en la cola del súper: dices, con una sonrisa, que estabas tú primero.
Si siempre dices “sí” a los otros, te estás diciendo “no” a ti mismo/a. ¡Tú decides!
¡Que seas muy feliz! Gracias.
Maria Iglesias
Coaching, PNL y Psicosomática Clínica
Tel. (34) 606 32.08.54

Sesiones presenciales y por skype.

sábado, 27 de febrero de 2016

COACHING, ¿PARA QUÉ?


El coaching es el proceso que va desde donde estamos, a donde deseamos estar. Estamos aquí, ahora, con nuestra mochila llena de todas nuestras creencias, experiencias, educación, entorno, relaciones, familia, cuerpo, mente, emociones, etc. que conforman la persona que somos hoy. Y con todo ello, a veces, nos encontramos en una situación de inquietud, de infelicidad. Es entonces, cuando a través del coaching, podemos enfocarnos en la dirección que deseamos ir.

Coaching es el proceso de educación emocional adulto, es una manera de observar la vida, de tal manera, que somos nosotros quien re-tomamos nuestro poder personal para alcanzar lo que queremos. Para este proceso, tal vez tengamos que enfrentarnos a nuestras sombras, sombras que nos alejan de nuestro objetivo. Tal vez sea el miedo… o las inseguridades… o la tristeza… o la rabia… que impide que avancemos en la dirección elegida.

Re-tomar nuestro poder significa, en la mayoría de casos, salir de nuestra zona de comodidad, que es el lugar donde (aunque no nos guste) nos hemos acostumbrado. Quizás no te guste tu trabajo y por temor a no encontrar otro, te quedas malviviendo y amargándote cada día un poco más; tal vez no estés bien con tu pareja, lo has hablado muchas veces y sigue la situación insufrible y no te atreves a terminar con la relación… ¿estás en el lugar que anhelas? ¿estás con quién quieres estar? ¿vives la vida que deseas?


¿Para qué sirve el coaching? Precisamente, para salir de esa zona de comodidad y realizar los pasos que te conducirán a tu meta. Antes, deberás trabajar en tus recursos, esas cualidades personales que llevas en tu mochila y que tal vez has olvidado que las tienes. Realizar un plan de acción y dar el primer paso. Ya sabes, un viaje alrededor del mundo, empieza con un primer paso.

A veces, la situación o situaciones se hacen insostenibles y parece que no podemos salir de allí, que estamos sin fuerza, que estamos cansados del peso de nuestra mochila. Sin embargo, sé que si estás aquí, y ahora, es porque durante mucho tiempo has estado utilizando tus recursos, que han ido creciendo a lo largo de los años y tal vez otros se han quedado por el camino, porque no te eran útiles. Sea como fuere, tienes más recursos de los que te imaginas, y todos ellos te pueden dar el coraje para seguir adelante y lograr mayor satisfacción y bienestar.

Y si no puedes caminar este recorrido a solas, los profesionales podemos acompañarte en este proceso.

¡Que seas muy feliz! Gracias.
Maria Iglesias
Coaching, PNL y Psicosomática Clínica
Tel. (34) 606 32.08.54

Sesiones presenciales y por skype