domingo, 28 de agosto de 2016

CUANDO EL CUERPO NOS HACE VISIBLE EL CONFLICTO…

Cuando el cuerpo nos hace visible el conflicto… aparece, a veces, una enfermedad, un síntoma o una patología. Lo podemos expresar al revés, primero aparece una situación traumática en nuestra vida, o algo que nos va perjudicando poco a poco y, entonces, lentamente, o tal vez de repente, aparece una enfermedad.

Muchas veces nos preguntamos ¿por qué yo? ¿por qué a mí? ¿qué he hecho yo, si no fumo, o no bebo o cuido mi alimentación, etc.? Tal vez no entendemos lo injusta que es la vida al hacernos pasar por episodios de enfermedad...

La propuesta que se está haciendo desde hace algunas décadas es de que cambiemos nuestra forma de ver las cosas y podamos comprender que nuestra vida se compone de, al menos, cuatro dimensiones que actúan correlacionadas (parte física, emocional, racional y energética o espiritual). 

Ya en el siglo I, Juvenal, formuló la idea: mens sana in corpore sano (mente sana, en cuerpo sano), para expresar la necesidad de un equilibrio fundamental entre pensamientos y cuerpo. Es necesario que pongamos de relieve la gran importancia de nuestras emociones y su papel en nuestra salud.

Evidentemente, existen otros factores que pueden influenciar en la buena salud de las personas: clima, alimentación, aire que se respira (o contaminación), creencias, educación, genealogía, relaciones sociales, salud económica, etc. Todo ello puede afectar, en mayor o menor medida a una salud satisfactoria.

Cada vez se está demostrando con mayores casos clínicos, la relación que existe entre la carga psicoemocional que padece la persona y las enfermedades.

Si éste es tu caso, estamos a tu disposición para acompañarte en tu proceso.
¡Que seas muy feliz! Gracias.
Maria Iglesias
Coaching, PNL y Psicosomática Clínica
Tel. (34) 606 32.08.54

sábado, 28 de mayo de 2016

CUANDO EL PASADO VUELVE UNA Y OTRA VEZ…



Cuando el pasado vuelve una y otra vez a nuestras vidas, a través de relaciones anteriores o situaciones que se repiten, repetidamente…

Ésta es la historia de una mujer mayor que hace revisión de su vida y se da cuenta que se ha pasado la vida huyendo de personas que la trataban bien. Cada vez que un hombre la trataba como una reina, se iba. Luego encontraba parejas que no la respetaban, que incluso la maltrataban a nivel físico o emocional. Se mantenía en esas relaciones hasta que la situación era inaguantable, entonces le dejaba y se sumía en un peregrinaje en busca de otra pareja. Pero si venía alguien bueno, no le gustaba. Sólo se enamoraba de los “malos”. Y eso se repetía una y otra vez.

¿Por qué llegan situaciones por las que se han transitado anteriormente una y otra vez? Y sobre todo, ¿para qué?

El porqué no lo sé, el para qué, puedo suponer que para aprender. En el caso de la mujer anterior, tal vez sentía miedo al amor, al bienestar, porque en su interior albergaba una creencia que en el amor se sufre. Quizás llevaba una información de una abuela, que estando enamorada de alguien que creía bueno, la engañó, o se murió (la abandonó) o no se pudo casar con él porque la obligaron a casarse con otro hombre.

Sea como fuere, el universo (o la divinidad) es muy cachondo y nos pone a prueba. Y lo hace, poniendo en nuestra vida situaciones del mismo estilo para que nos demos cuenta qué tenemos que aprender y dar el paso adecuado para sanar nuestro pasado, en nuestro presente y construir, así, un nuevo futuro, lleno de posibilidades.

El estudio del árbol genealógico puede ayudar en este proceso, para entender qué hemos heredado y de quién, para poder reparar lo que corresponda e iniciar una nueva vida.

Estoy a tu disposición para acompañarte en tu proceso.
¡Que seas muy feliz! Gracias.
Maria Iglesias
Coaching, PNL y Psicosomática Clínica
Tel. (34) 606 32.08.54

Sesiones presenciales y por skype.

domingo, 22 de mayo de 2016

FENG SHUI Y EL AMOR DE PAREJA


Nuestra pareja no es nuestra media naranja, ya sabemos que somos personas completas que decidimos compartir todo nuestro ser con otra persona. Podemos afirmar que nuestra pareja es nuestro espejo y por eso, nuestro maestro/a.

Cuando deseamos mejorar nuestra relación con la pareja o deseamos encontrar una pareja (si no la tenemos), es básico realizar un trabajo de introspección con nosotros mismos/as. Aún estamos en la sociedad de “culpabilizar” a los otros de nuestros problemas. Si la pareja me está tratando mal, en lugar de culparla, podemos preguntarnos: ¿cómo me estoy tratando yo a ? ¿qué hago yo por mi pareja? ¿es lo mismo que me hago a mí?

Además, podemos aprovechar nuestra casa para que nos ayude en el proceso de desarrollo personal.

La zona del amor y las relaciones es la que está ubicada al fondo de la casa, a la derecha, tomando como referencia la puerta principal de entrada a la vivienda (en un artículo anterior, podéis ver el mapa Bagua).

En esa zona podemos trabajar con diferentes simbolismos que representen la pareja, también podemos incluir formas o colores. Procurar que sea un área con formas redondeadas y evitar objetos o muebles con esquinas muy puntiagudas, para conseguir más armonía.

Algunas ideas:
  • Parejas de objetos, dependiendo del uso de la habitación:
      • Dormitorios: dos cojines, foto de la pareja, dos cuadros (haciendo pareja) o un cuadro de una pareja, figura de una pareja, dos flores, dos velas, etc.
      • Baño: dos jabones, dos velas, dos cuadros, etc.
      • Cocina: figuras de parejas (gallo/gallina, peces, flores), dibujo de una pareja en la nevera, dos paños de cocina, etc.
      • Salón/comedor: figura o cuadro de una pareja, dos velas, dos flores, etc.
  • Algún símbolo personal que represente las relaciones y/o el amor
  • Bola de cristal tallada, colgando del techo
  • Móvil o campanas tubulares colgadas del techo
  • Colores rosados
  • Fotos de la pareja

No olvidemos que para mejorar las relaciones en la vida es importante conectarse con uno mismo/a y ser conscientes de cómo vamos a construir esa relación. El hecho de tomar conciencia de lo que deseamos, nos ayuda a dirigir nuestra energía, ilusión y motivación para conseguirlo.

Te deseo mucho Amor.

¡Que seas muy feliz!
Maria Iglesias
Coach, consultora Feng Shui
watsapp (34) 606 32.08.54

lunes, 16 de mayo de 2016

MI RESPONSABILIDAD… COMO MADRE

Una de las experiencias más importantes en nuestro proceso humano es la de ser madres. Biológicamente estamos preparadas para ello. Cuando tomamos la decisión de tener un hijo/a, es algo que cambiará nuestro estado para siempre: nunca dejaremos de ser madres.

Pasaremos por un proceso de gestación. El bebé se está formando en nuestro interior y nuestro cuerpo se ocupa de proveer a ese ser todo lo que necesita para su desarrollo. Es un período sumamente importante, ya que somos uno con él/ella y todo lo que comemos, todo lo que pensamos, sentimos y las experiencias por las que vivimos, formarán parte directa de su estructura. El bebé se está alimentando de nuestras emociones, por eso es tan importante que la madre esté tranquila, con ilusión para apoyar a la criatura en este primer desarrollo de sus células y poder transmitirle la seguridad, que es esperado/deseado, que le amamos.

Una vez damos a luz, la responsabilidad sigue estando ahí, de forma básica y fundamental, para nutrirle y seguir alimentando todos los aspectos emocionales, que influirán en el futuro de nuestro hijo/a. La parte física está muy valorada. Deseamos que esté sano/a y le cuidaremos muy especialmente durante los primeros años de su vida, para ofrecerle un ambiente lo más sano posible, con alimentos saludables, que no pase frío, etc. En el aspecto emocional, también procuraremos darle nuestro amor y transmitirle nuestros valores.

Cuando el hijo/a está creciendo, y empieza a ir a la escuela, podemos pensar que la educación se la deben dar en la escuela. Tengamos en cuenta que los valores y la educación la recibirá en casa, mientras que en la escuela, recibirá unos conocimientos que les serán (de mayor o menor) utilidad para su futuro. Ahora bien, no caigamos en la idea de que son los profesores quienes deben responsabilizarse de nuestros hijos/as, ya que somos nosotras como madres (y los padres, por supuesto) las que debemos velar por ellos, en estos aspectos. En el caso de que llevemos al niño al mejor colegio, pero en casa, hay gritos, no hay respeto, y constantemente se critica, el niño recibirá los valores que se encuentre en casa. Por eso, debemos tomar nuestro compromiso.

Mi responsabilidad (nuestra responsabilidad) como madres es estar lo mejor posible nosotras, a todos los niveles, para ayudar a nuestro hijo/a. Si en casa, tenemos unos buenos hábitos alimenticios, el niño lo recibirá como normal; si transmitimos respeto, así lo recibirá; si animamos las acciones adecuadas, en lugar de criticar y castigar solamente los malos comportamientos, así lo vivirá; si expresamos nuestros sentimientos, así lo sentirá, como algo normal. Si, nosotras como madres, nos valoramos, nos cuidamos, nos respetamos y amamos, y hacemos lo mismo con nuestra pareja e hijos, así lo integrarán ellos en sus valores fundamentales.

Seamos responsables de nosotras, para facilitar las bases de desarrollo para una vida feliz del niño/a, acompañándoles en todo momento en su proceso evolutivo y ayudar a que saquen su propia luz y en el futuro, puedan ser seres independientes y felices. Tu hijo/a no es tu hijo/a, es un ser que te ha elegido como madre para poder realizar su función en este mundo. Así que acompáñalo/a de la mejor manera posible, con humildad y agradecimiento, por haberte elegido desde el amor.

¡Que seas muy feliz! Gracias.
Maria Iglesias
Coaching, PNL y Psicosomática Clínica
Tel. (34) 606 32.08.54

Sesiones presenciales y por skype


sábado, 7 de mayo de 2016

MI RESPONSABILIDAD… CON MI CUERPO


En esta dimensión en la que estamos, tenemos cuatro partes diferentes y complementarias, que representan nuestra unidad. Estas partes son: la física, la emocional, la mente (o parte racional) y la energética/espiritual. Cada una de estas dimensiones, forma parte del ser que somos y sabemos que tenemos la responsabilidad de cuidarlas para un mayor bienestar y salud integral.

Nuestra parte física, es decir, nuestro cuerpo, es el que sostiene nuestra experiencia en este espacio/tiempo, lo que llamamos vida. Cuando el cuerpo no está bien, aparece un malestar, síntoma o enfermedad. Los últimos avances en la nueva medicina nos indican que antes de que aparezca una enfermedad, se ha vivido (o más bien, sufrido) una experiencia traumática o una situación estresante continuada y que nuestro cuerpo lo somatiza a través de una patología. La enfermedad viene con un mensaje de atención para que revisemos cómo está nuestra vida.

Somos responsables de cuidar nuestro hermoso cuerpecito, que es el que nos acompañará el resto de nuestros días, aquí, en esta dimensión.

¿Qué podemos hacer con nuestro cuerpo? Aquí algunas ideas (que seguro que ya sabes):

-Proporcionarle buenos alimentos. Una buena nutrición, con ingredientes saludables como verduras, frutas, legumbres, cereales, frutos secos, etc. lo más ecológicos posibles. Evitando azúcares y harinas refinadas, alimentos procesados, alcohol, grasas y otras comidas que sabemos que no son sanas.

-Comer de forma consciente. Dándonos el tiempo que necesitamos para una rica nutrición, al menos 20 ó 25 minutos (en la comida y cena). Masticando mucho. El proceso de digestión empieza en la boca, masticando y salivando bien los alimentos. Notamos la sensación de saciedad a los 20 minutos, por eso es importante darnos tiempo y no comer en exceso. Es mejor realizar cinco comidas y evitar estar demasiadas horas sin ingerir alimentos. Cena ligera y dejar tiempo antes de acostarse. Aprovechar los cinco sentidos para disfrutar de esos alimentos. No ver la tele mientras comemos (muchas veces la hora de la comida coincide con las noticias que no suelen ser muy agradables). Puedes poner música tranquila de fondo, si lo deseas y disfruta de lo que comes, consciente de que te ayudará a tu salud.

-Hacer ejercicio físico. Caminar al menos 30 minutos al día o realizar algún tipo de ejercicio físico, te ayudará a mantener mejor tu cuerpo y a generar hormonas que te regalarán más bienestar.


-Duerme bien y las horas que necesites. Dormir unas 7 u 8 horas favorece tu salud. Procura no ver ningún programa televisivo agresivo o violento, antes de acostarte. Respeta tu ritmo y acuéstate con un libro o con pensamientos de agradecimiento por las cosas buenas que han sucedido durante el día. Si lo deseas, puedes tomar una infusión relajante como pasiflora, lavanda, melisa o marialuisa.

-Date un tiempo para ti, un tiempo donde te puedas conectar contigo mismo/a, un tiempo de silencio, de vaciar de pensamientos estresantes o preocupantes y realizar algún tipo de cuidado, por ejemplo yoga, meditación, mindfulness o lo que te haga sentir bien contigo.

Cuídate para vivir en salud y obtener más bienestar. Si tú estás bien, tu entorno también estará mejor.
  
¡Que seas muy feliz! Gracias.
Maria Iglesias
Coaching, PNL y Psicosomática Clínica
Tel. (34) 606 32.08.54

Sesiones presenciales y por skype